Era como el embarazo la cuestión. Qué emocionante es el primer mes! Una sensación única e irrepetible alojada en el vientre (se siente en la pansa, en el estómago). Algo que comienza, que cambia el presente de tus dias, y el futuro de tu vida; ocupa en tu mente otro espacio, se vuelve formal, real. Empiezan a pasar los primeros meses con toda la novedad que éstos implican: conocerse, adaptarse. También están los miedos, los recuerdos de cómo era todo antes, y la incertidumbre de cómo será, a medida que pase el tiempo.
Cuando pasamos los primeros...puf! adoptamos unos aires de comodidad, nos sentimos cancheros, convencidos de que estamos en perfectas condiciones. Pero, a veces, algunas pataditas nos hacen chocar con la realidad, nos decepcionan porque recordamos el comiezo y, ¿por qué antes lo veíamos todo color de rosa?. Entonces pusimos los pies en la tierra: los últimos meses están complicados. Hay algunas molestias y por eso, en algunos casos, hasta nos sentimos agotados, "no podemos más". Pero terminó el octavo mes y arranca una nueva etapa, y todo lo que antes pasaba, no pasa más.
Vuelve lo nuevo: llegamos al noveno y ya parimos las consecuencias de los anteriores meses. Ahora, sólo si lo queremos, estamos listos.
Yo estoy ansiosa.
