miércoles, 29 de octubre de 2008

Continuidad de los Parques

Había empezado a leer la novela unos días antes. La abandonó por negocios urgentes, volvió a abrirla cuando regresaba en tren a la finca; se dejaba interesar lentamente por la trama, por el dibujo de los personajes. Esa tarde, después de escribir una carta a su apoderado y discutir con el mayordomo una cuestión de aparcerías volvió al libro en la tranquilidad del estudio que miraba hacia el parque de los robles. Arrellanado en su sillón favorito de espaldas a la puerta que lo hubiera molestado como una irritante posibilidad de intrusiones, dejó que su mano izquierda acariciara una y otra vez el terciopelo verde y se puso a leer los últimos capítulos. Su memoria retenía sin esfuerzo los nombres y las imágenes de los protagonistas; la ilusión novelesca lo ganó casi en seguida. Gozaba del placer casi perverso de irse desgajando línea a línea de lo que lo rodeaba, y sentir a la vez que su cabeza descansaba cómodamente en el terciopelo del alto respaldo, que los cigarrillos seguían al alcance de la mano, que más allá de los ventanales danzaba el aire del atardecer bajo los robles. Palabra a palabra, absorbido por la sórdida disyuntiva de los héroes, dejándose ir hacia las imágenes que se concertaban y adquirían color y movimiento, fue testigo del último encuentro en la cabaña del monte. Primero entraba la mujer, recelosa; ahora llegaba el amante, lastimada la cara por el chicotazo de una rama. Admirablemente restallaba ella la sangre con sus besos, pero él rechazaba las caricias, no había venido para repetir las ceremonias de una pasión secreta, protegida por un mundo de hojas secas y senderos furtivos. El puñal se entibiaba contra su pecho, y debajo latía la libertad agazapada. Un diálogo anhelante corría por las páginas como un arroyo de serpientes, y se sentía que todo estaba decidido desde siempre. Hasta esas caricias que enredaban el cuerpo del amante como queriendo retenerlo y disuadirlo, dibujaban abominablemente la figura de otro cuerpo que era necesario destruir. Nada había sido olvidado: coartadas, azares, posibles errores. A partir de esa hora cada instante tenía su empleo minuciosamente atribuido. El doble repaso despiadado se interrumpía apenas para que una mano acariciara una mejilla. Empezaba a anochecer.
Sin mirarse ya, atados rígidamente a la tarea que los esperaba, se separaron en la puerta de la cabaña. Ella debía seguir por la senda que iba al norte. Desde la senda opuesta él se volvió un instante para verla correr con el pelo suelto. Corrió a su vez, parapetándose en los árboles y los setos, hasta distinguir en la bruma malva del crepúsculo la alameda que llevaba a la casa. Los perros no debían ladrar, y no ladraron. El mayordomo no estaría a esa hora, y no estaba. Subió los tres peldaños del porche y entró. Desde la sangre galopando en sus oídos le llegaban las palabras de la mujer: primero una sala azul, después una galería, una escalera alfombrada. En lo alto, dos puertas. Nadie en la primera habitación, nadie en la segunda. La puerta del salón, y entonces el puñal en la mano. la luz de los ventanales, el alto respaldo de un sillón de terciopelo verde, la cabeza del hombre en el sillón leyendo una novela.
Julio Cortázar

miércoles, 1 de octubre de 2008

Entrevista, de las divertidas.

"Yo me expreso con los dibujos, las palabras son un anécdota"

Mariano Lucano es co-fundador de la revista Barcelona, diseñador gráfico, dibujante y verborrágico profesional. Camina descalzo por su casa-taller “La línea peluda”, en SanTelmo, donde un grupo de jóvenes aprende el arte del dibujo. Detiene la charla de vez en cuando para acercarse a sus alumnos y sugerirles formas o textura con explicaciones filosóficas -o muy voladas- que ellos aceptan con normalidad. Vuelve, y mientras muestra sus carpetas y algunos cuadros, explica, entre otras cosas, por qué su próximo libro será sobre “el arte de fumar”.

¿Estás conforme con la difusión que tuvo tu último libro? Con Penas de Muerte, me preguntaban sobre la pena de muerte en sí misma. La verdad es que yo no soy abogado ni verdugo y ¿qué importa si estoy a favor o en contra?, de última eso lo dice el libro. La verdad es que me hubiera gustado que me pregunten por qué usé el collage deliberadamente para hacer eso, o hablar un poco más de lugares que yo traté de citar, como todo post-postmoderno, como es el tema del collage. O por qué armé un guión sin escribirlo, sino sacando pedacitos, o sea, haciendo lo mismo con los textos que con los dibujos. Yo creo que cuando uno hace algo y lo da a difusión, si publicás algo y no es una nota, es un libro, por ejemplo, eso te acompaña como lo hace tu archivo. El año que viene voy a hacer la misma muestra que hice el año pasado pero en el Macro en Rosario o sea que voy a seguir hablando del tema. Por suerte, todavía no estoy tan desconforme con el libro.

Entonces, ¿sentís que no te pueden despegar de Barcelona? No se, evidentemente mi target es contracultural, porque muchos me dicen que no me conocen por Barcelona sino por THC. Por ejemplo, en este momento estoy haciendo dos cosas en THC: ilustrando las columnas de Enrique Symns, que son de drogas, y después estoy haciendo una sección que es como penas de muerte pero yo dibujando, no haciendo collage, con manchas, sucio...y el guión es sobre la historia de fumar tabaco. Por supuesto, para dibujar te vas metiendo en la historia pero en la manera en la que yo trabajo para que funcione necesito un recorte arbitrario. Entonces el tema es que a mi me gustaría que sea más interesante lo que yo hago que el tema en sí, que no me gane. Pero como me meto con temas que no son blancos, como es la pena de muerte o fumar...supongo que tengo una línea que no es neutra, entonces me hubiera gustado decir que Penas de Muerte lo hice con collage porque yo no tengo una línea neutra y necesitaba que los dibujos fueran fríos. A mi se me va la mancha rápido y sino iba a ser toda una cosa roja el libro...y lo que quería explotar era lo otro, tratarlo con guantes de goma el tema, ponerme un forro antes de hablar de la pena de muerte.

El “manifiesto” que exhibe la página del taller dice que un dibujo, entre otras cosas, debe ser sensual. ¿Por qué? Sensual viene de apelar a los sentidos y cuando vos hacés un dibujo tenés que seducir la mirada de los que lo están mirando. Los elementos plásticos tienen que alcanzarte para seducir la mirada. Castagnino dibuja el Martín Fierro, que es lo menos calentorro que te puedas imaginar como libro pero te captura.

¿Qué es la mirada para vos? Para mi es la puerta más inmediata de ingreso a tu psiquis. Vos escuchás y tenés que razonar pero si vos ves: entró, no hay duda. Un dibujo perfecto –y yo no digo que la perfección sea lo único que hay que buscar- tiene que tener la contundencia para ingresar inmediatamente en tu sistema nervioso y la sensualidad para continuar ahí.

¿Cómo fue que esta habilidad empezó a ser un trabajo? Nunca fue un hobbie, siempre fue una vocación. No lo hago porque me sale, tuve que pelear bastante. No soy un virtuoso natural, tengo oficio, hay muchas horas de laburo atrás de lo que se ve. No existen los dones naturales, Maradona tiene un don natural. Y dibujantes, yo no se si en este momento hay algún dotado, Da Vinci era un dotado. ¿Pero cuántos dotados hay en la historia de la humanidad en cada disciplina? Pocos! ¿Cuántos Mike Tyson hay en el boxeo? Not too many. Y con el dibujo, me encantaría decirte que soy un virtuoso, que me pongo un plumín en el orto y me sale la Gioconda. La verdad es que no me pasa eso.

¿O sea que se puede aprender a dibujar? La mirada se educa y la elección de los temas tiene que ver con eso. Para dibujar, a nivel motriz -salvo amputados- no hay imposibilitados. El desarrollo de la mirada es otra cosa, sacar un dibujo te puede llevar tres horas como veinticinco pero el resultado es como andar en bicicleta. Podés no ser el campeón nacional de cien metros llanos en bicicleta pero vas a andar. El oficio en tanto dibujo lo puede aprender cualquiera. En tanto medio de expresión tiene que ver con la mirada, tenés que ver alguna cosa distinta que lo que puede hacer una máquina de fotos para captar.

¿Qué es La Línea Peluda? Es un concepto que a mi siempre me dio vueltas por la cabeza, es un concepto que me gusta. En términos académicos la línea peluda es un error, es la línea que es insegura, que es construida. A mi me parece que no hay que discriminar a las líneas. Por supuesto está buena una línea fluida pero también podés hacer algo con una línea peluda, no es que te inhabita. Me gustaba jugar con eso, con partir desde el “no seguro”. Si lo trabajás y le encontrás la vuelta a priori no creo que haya nada desdeñable como recurso estético, ni siquiera los colores flúo.

¿Encontrás alguna relación entre tus labores o van por caminos distintos? Obvio. Estábamos hablando que yo no escribo guiones, sino que los armo con fragmentos de otros. Si yo escribiera guiones, yo creo que el camino más directo para un tipo que dibuja y escribe es hacer historietas y no fue ese el camino que elegí. Es un camino medio extraño. Barcelona también es un camino extraño, tanto el producto en sí como de alguna manera la gesta empresaria. Así que sí, supongo que está todo teñido con todo. Yo soy diseñador gráfico y dibujante, y los dos se influyen.

¿Cuál te gusta más? Dibujar me gusta más pero el oficio del diseño gráfico y el estudio de ese tema son conocimientos que te ayudan a tener una noción de lo que estás haciendo sobre un plano. Hablamos de gráfica, ¿entendés? El soporte es el mismo en todos los casos. Y cualquier cosa que puedas aprender o hacer sobre el papel te va a ayudar a lo que vos hagas. A vos leer poesía te va a nutrir tu cuestión periodística aunque no vas a hacer un soneto contando la crisis del campo, pero te va a nutrir en tanto caldera y tu producto es el fruto de tu combustión interna.

¿Qué pensás del auge del arte? Parece que el tiempo eleva piezas de diseño a categorías de arte, como los afiche de Toulouse Lautrec, que en su momento eran como el del cumpleaños de Daniel Agostini de Sombras.. A lo mejor en cincuenta años el diseñador del afiche de Daniel Agostini pasa a ser el Toulouse Lautrec de la década del siglo XXI y ese afiche está puesto en el MoMA. Acaso debería generarse cierta cuestión de represión estética para evitar esos fenómenos pero si sucede, que se yo...a lo mejor Da Vinci en su momento era lo más grasa, no lo podemos saber.

¿Expresás más con los dibujos que con las palabras? Yo me expreso con los dibujos, las palabras son un anécdota. Creo que lo que mejor hago es dibujar. Evidentemente no me termina de alcanzar, pero me completa bastante.

¿Estás preparando un próximo libro? Estoy pensándolo. Mi ejercicio en estos días es pensar cómo ordenar en un libro, con salida editorial, el tema del arte de fumar. Estos son los no fumadores -Cristóbal Colón y Adolf Hitler- y estos los fumadores -el Che Guevara y Sigmund Freud- (muestra dos cuadros). En el libro van a estar distribuidos de otra manera. Es el tema que me interesa ahora, la especie de mega-persecusión y demonización excesiva en defensa de los fumadores pasivos. Falta mucha ciencia ahí, hay como un discurso de demonización que tiene mucho que ver con los discursos prohibicionistas que se utilizaron en Estados Unidos para la fabricación de la ley seca, como la prohibición de cualquier droga, cosa que arriesga más la salud de cualquier ciudadano si fueran legales y supervisadas como el Redoxon.

¿Por qué creés que pasa eso? Es una manera política en la que parece que se maneja la humanidad. La teoría del enemigo necesario. Sí, OK, es malo, pero el que se daña soy yo. En tanto no le esté fumando veinte puchos por día sobre un bebé...pero la cosa del fumador pasivo, dejate de joder, vivís en Buenos Aires, un caño de escape te va a dañar más que mis veinte parisienes diarios. Fijate lo que sucede con los pocos fumadores que van quedando: se reúnen en guetos, en las fiestas hay una habitación en la que se puede fumar y ahí tenés una gente y en líneas generales las cosas más interesantes siempre surgieron de la clandestinidad. Por lo pronto fumar es contracultural tal vez en diez años va a ser tremendo, va a ser un defecto muy señalable, como cagar. Van a ser cosas que van a afectar tu pudor, te va a dar vergüenza, pero vas a seguir fumando.

¿Tampoco vas a escribir tus propios guiones en este? Voy a poner citas, muchos textuales como en Penas. El de Freud lo voy a poner con el de Freud, el de Hitler lo voy a poner con gente de su doctrina que decía que él hablaba de fumar. De Guevara encontré una cita re interesante del libro Guerra de Guerrillas en la que habla del tabaco como el compañero después de la batalla. Genera un vínculo, como el mate.