miércoles 14 de mayo de 2008

Mi crítica es Publicable

Materia: Espectáculos Tarea: Escribir una crítica a personalidad del ambiente musical. Fundamentar.
  • Víctima: Andrés Calamaro
Andrés Calamaro tiene suerte (o una discográfica atrás). Desde que volvió a Buenos Aires, luego de haber emigrado en España, el ex integrante de Los Rodríguez no hizo más que sacar discos: tres en dos años (sin contar la sobredosis de tributos a El Salmón) y ninguno ha podido alcanzar lo esperado.
Tinta Roja (2006), El palacio de las flores (2006) y La lengua popular (2007) resaltan más un nuevo amor de Calamaro con la “cumbia bersuitera” que su antiguo talento lírico, expresado, por ejemplo, en hits que fueron protagonistas de una generación, como Mil Horas y Sin Gamulán, que son de su autoría. Ese ruidoso estilo de la percusión que acompaña su voz parece ser el mismo en todos los temas, así que en unos años los melancólicos no van a poder acordarse de frases como la moneda cayó por el lado de la soledad..., o de cada verso de Paloma, entre otros.
Se podría decir que detrás de muchos grandes éxitos a los solistas les cuesta ofrecer un nuevo buen trabajo, y por eso varios abandonan la carrera. Pero Calamaro no. ¿Y por qué? Porque evidentemente nadie ha podido desmitificar al talentoso joven que aprendió a tocar el bandoneón a los 8 años y que a los 17 formaba su primera banda sin pensar que luego vendrían años de éxito dentro del Rock nacional con Los Abuelos de la Nada y Los Rodríguez.

O sea que la cuestión está en: ¿por qué premiar una basura? ¿Porque no podemos dejar de recordar su pasado? La intención no es que deje de tocar, ni mucho menos, pero hubiese estado bueno que siguiera haciendo esos efectivos regresos que revivieron aquellas lindas canciones, como cuando se juntó con Ariel Rot, que perder su tiempo en esta última trilogía monótona que lo desprestigia bastante. ¿Será tiempo de jubilarse Andrelo?